viernes, 22 de abril de 2011

Bourdieau - Biografia


Pensamiento:
Fue uno de los sociólogos más relevantes de la segunda mitad del siglo XX. Sus ideas son de gran relevancia tanto en teoría social como en sociología empírica, especialmente en la sociología de la cultura, de la educación y de los estilos de vida. Su teoría destaca por ser un intento de superar la dualidad tradicional en sociología entre las estructuras sociales y el objetivismo ("fisicalismo"), por un lado, frente a la acción social y el subjetivismo (hermeneútica), por otro lado. Para ello se dota de dos conceptos nuevos, el habitus y el campo, así como reinventa uno ya establecido, el capital.

Por habitus entiende las formas de obrar, pensar y sentir que están originadas por la posición que una persona ocupa en la estructura social. En cuanto al campo, es el espacio social que se crea en torno a la valoración de hechos sociales tales como el arte, la ciencia, la religión, la política... Esos espacios están ocupados por agentes con distintos habitus, y con capitales distintos, que compiten tanto por los recursos materiales como simbólicos del campo. Estos capitales, aparte del capital económico, están formados por el capital cultural, el capital social, y por cualquier tipo de capital que sea percibido como "natural", forma ésta del capital que denomina capital simbólico. Los agentes, con el habitus que es propio dada su posición social, y con los recursos de que disponen, "juegan" en los distintos campos sociales, y en este juego contribuyen a reproducir y transformar la estructura social.

En su trabajo empírico destaca especialmente toda su labor de crítica de la cultura, mostrando que la distinción cultural no es más que una forma encubierta de dominación, a la que denominó complicidad ontólogica entre el campo y el habitus. Esta crítica no le lleva al cinismo ante las manifestaciones de la alta cultura, sino a considerar que todos deberían tener igual acceso a la misma.

Conceptos básicos:
La teoría de Bourdieau está constituida por un conjunto de conceptos relacionados entre si y que no se entienden sino en relación con otros. El punto de partida del análisis de lo social es el momento objetivista o de la indagación, en el cual nos abocamos a caracterizar las estructuras sociales externas, lo objetivo, lo social hecho cosa. El segundo momento del análisis será el subjetivista, la consideración de las estructuras sociales internas, subjetivas, o lo social hecho cuerpo.

Habitus:
Es un principio generador y un sistema clasificador de niveles sociales. Son las disposiciones que con el tiempo de vivir en una sociedad vamos adquiriendo, nuestra manera de actuar. Funciona en la mayoría de manera inconsciente en nosotros. Es la historia hecha cuerpo. Son los "márgenes de maniobra" en términos Bordiesanos.

El habitus es la generación de prácticas que están limitadas por las condiciones sociales que las soporta. Es el punto en el que convergen la sociedad y el individuo, pues es una ola, que por un lado nos dice la manera a ser, o es la manera en la que uno ya ha asimilado -tal vez de manera inconsciente- sus patrones y la voluntad de uno propio y de querer, o no, modificar ese habitus. El producto de una empresa de aprendizaje que todos los campos sociales utilizan para ejercer control y apropiación.

El habitus de clase vendría siendo la posición del agente dentro de la estructura de una clase social, donde el individuo contribuye a su producción y reproducción de este mismo sistema de relaciones entre las clases. No es un simple estilo de vida que se deriva de pertenecer a una clase sino que implica la totalidad de nuestros actos y pensamientos, pues es la base con la cual tomamos determinadas decisiones. La base de todas nuestras acciones es el mismo habitus de clase. Es el pilar que conforma el mero conjunto de conductas y juicios aprendidos aunque pareciese que es lo "natural", como lo llama Bordieu, en nosotros: nuestros gestos, gustos, lenguaje, etc. Es por ello que las personas de determinadas clases sociales comparten los mismos gustos que aquellos que se encuentran en su mismo habitus social, estas "afinidades colectivas".

Campos [:
El campo es una red de relaciones objetivas entre posiciones objetivamente definidas -en su existencia y en las determinaciones que ellas imponen a sus ocupantes- por su situación (situs) actual y potencial en la estructura de las distribuciones de las especies de capital (o de poder) cuya posición impone la obtención de beneficios específicos puestos en juego en el campo y, a la vez, por su relación objetiva con las otras posiciones. Los campos sociales son espacios de juego históricamente constituídos con sus instituciones específicas y sus leyes de funcionamiento propias.

Campo - dominante y dominado
El campo se constituye por:
1.La existencia de un capital común (conocimientos, habilidades, poder, etc.). Por tanto se produce:
2.La lucha por su apropiación. Las personas con un interés común se movilizan para lograr sus objetivos. Por eso:
3.Los campos son dinámicos, no estáticos. Producen:
4.Una jerarquización entre quienes detentan el capital y aquellos que aspiran a tenerlo.
5.Existen dos niveles de análisis posibles: sincrónico y diacrónico

Los campos son las distintas configuraciones de clases o relaciones sociales, donde se unen para relacionarse. Bourdieu lo explicaba como si fuera una red, donde las relaciones son necesarias. Estas relaciones con su respectiva razón de ser y también con su estatus social que los hace relacionarse de tal o cual manera.
Para situar a los individuos con más claridad en los campos, Bourdieu propone que situemos a los individuos en un mapa. Estas posiciones de los individuos funcionan con parejas de oposiciones, p, ej: pobre/rico, valiente/cobarde. Así podemos analizar las diferencias en los individuos, según el campo en el que se encuentren, con más facilidad.

Condicionamiento:
Parecería en primera instancia, que al estar en determinado campo y ya estando dentro de éste, nos comportamos de una manera específica, gracias al habitus, por lo que nos encontraríamos determinados. Pero él diría, que sólo estamos condicionados. Y es aquí por lo que hace la analogía del juego, este "juego social" y es que existen ciertas reglas y casillas por las que te puedes mover, según tu posicionamiento y la pieza que te toca jugar. Te limita estar en cierta posición pero, dentro de lo posible, cada uno es capaz de decidir nuestra movida.

Ilusio:
Bourdieu nos dice que competimos despiadadamente, inclusive aunque no conozcamos las reglas ni las fronteras de nuestro juego. El hecho de estar en este juego y de jugarlo sin siquiera saber por que lo jugamos es la ilusio, que es una mera ilusión de lo que son nuestras pautas de conducta como modelos únicos a seguir.

Capital:
Bourdieu a la hora de efectuar sus análisis sociológicos valora como capital no sólo el acumulable en forma de moneda, infraestructuras y bienes materiales intercambiables. Si sólo se considera capital al dinero, no pueden ser explicados los comportamientos aparentemente altruistas de los agentes que se mueven por el campo. Bourdieu incide en señalar que las prácticas de noble corazón, se asientan también en una base interesada, crematística, económica, que permite al agente la acumulación de un capital que tiene que ser denominado de otra forma, y que es acumulado por el jugador de muchas maneras: como capital simbólico, en forma de honor, honradez, solvencia, competencia, generosidad, pundonor, entrega más allá de toda sospecha; como capital cultural interiorizado o incorporado, que es el que se adquiere en el seno de una familia (p. ej. de clase alta), o de una circunstancia concreta (una institución prestigiosa); como capital cultural objetivado, que es el visible en la acumulación de objetos extraordinarios, obras de arte que muestran el gusto distinguido del agente; como capital cultural institucionalizado, cuya forma más evidente la constituyen los títulos y diplomas; como capital social, conseguido a través de la red de relaciones que establece el agente por el campo. Todos esos capitales, son transformables en capital económico, y viceversa. Son capitales que manifiestan su efectividad bajo la condición del disimulo, del fingimiento en la creencia de su no cualidad económica.

Poder:
Como todo buen juego, lo que hacemos es competir. Ahora, cada campo genera su capital. Cada agente trata de acrecentar sus capitales, usando las distintas estrategias que cada grupo que en cada campo se encuentra para seguir incrementando su capital, es esto mismo lo que da pie a las jerarquías y a las revoluciones. Generando estructuras para seguir con su capital, es decir con el poder.

Podemos ver entonces, que cada campo trata de acrecentar su poder valiéndose de su capital y al tratar de salvaguardarlo se genera los conflictos. Así es como se va tejiendo esta relación entre las estructuras e historia, entre diacronía y sincronía. Sus comportamientos se van conformando mutuamente. El poder aparece ya como un elemento que no podemos ignorar. Podríamos concluir que es aquella lucha que se genera tanto entre clases, individuos, ideologías, para conservar el mismo y acrecentar algún capital.

Arte y cultura:
Bourdieu es considerado un sociólogo de la cultura, a este respecto analiza la cultura desde la perspectiva de los campos en donde establece que las clases se diferencian por su relación con la producción, por la propiedad de ciertos bienes, pero también por el aspecto simbólico del consumo. En este caso la clase hegemónica se perpetúa en el campo económico, pero se legitima en el campo cultural.

La estética más legitimada en nuestra cultura es la burguesa aunque también existe la estética de los sectores medio y la estética popular; sin embargo, las consideradas obras de arte no son más que un objeto que existe sólo en la creencia colectiva de quienes la reconocen como tal.

El tiempo y su ausencia en la concepción funcionalista de la sociedad


El presente ensayo contiene como tesis fundamental la carencia de la variable tiempo dentro de la teoría funcionalista de la sociedad. Abordamos a los principales exponentes clásicos del funcionalismo y ceñimos nuestra tesis en demostrar que en ellas no existe la variable tiempo.

Entre otras consecuencias y desajustes entre sus partes, vemos como el factor tiempo se presenta como un obstáculo difícil de superar, el cual obliga a sus exponentes a embestir contra la historia y contra la posibilidad no lineal del cambio social, el conflicto y el desequilibrio en los sistemas sociales que se sustentan en la razón eficiente de nuestros días.

El análisis funcional tiene su origen en las analogías entre sociedad y organismo. El antropólogo británico Radcliffe-Brown publica en 1952: "Estructure and Function in Primitive Society 1952" (1) donde evidencia y hace uso de dichas similitudes. En sus escritos, la teoría funcionalista sufre algunos cambios en la concepción original sugerida por Emile Durkheim en su texto: "Reglés de la Méthode Sociologique 1895". Específicamente se puede decir que la correspondencia entre la función de una institución social (2) y las necesidades (besoin) (3) del organismo social es sustituido por "condiciones necesarias de existencias" (4) así con sus propias palabras nos dice:

"....de que hay condiciones necesarias de existencias para las sociedades humanas, lo mismo que las hay para los organismos animales, y que pueden descubrirse mediante el tipo adecuado de investigación científica" página 203.
Sin embargo, las teorías funcionalistas de la sociedad gozan aún en la actualidad de cierta veracidad y son consideradas de gran importancia en el análisis de las mismas. Como disciplina científica, ha impactado al mundo sociológico a tal punto que algunos llegan a considerar que el análisis sociológico es en sí un análisis funcional.

Herbert Spencer (5) nos dice en sus teorías, "que la sociedad debe ser considerada como una extensión biológica". Con esta afirmación tan contundente y darwinista, es evidente que la concepción funcionalista de la sociedad queda incrustada en un organismo biológico. Sin más ni menos, Radcliffe-Brown considera además, que dicha estructura debe ser observada por su funcionamiento, asumiendo con ello, una especie de "unidad funcional" con referencia a un todo social.

Los supuestos anteriores nos obligan a recurrir de inmediato a Emile Durkheim pues de lo contrario; parece que la sociedad persiste condenada a un organismo como tal. Sobre esto; Durkheim ha de salir al paso y reformula lo propuesto por Herbert Spencer, construyendo un modelo sistemático de sociedad en términos estrictamente sociológicos. Aporta con ello Durkheim, una postura sociológica aceptada también por Radcliffe-Brown 1952 y Malinowki Bronislaw 1884.

Liberado el concepto de sociedad y su concepción biológica, el funcionalismo opta por comprender la sociedad como una serie de acciones e interacciones entre seres humanos que forman una estructura de relaciones donde la continuidad de la estructura dada es mantenida por diversos procesos de interacción que constituyen su funcionamiento, sin embargo, la sociedad es mas que la suma de todos sus individuos.

Esta nueva idea nos conduce por otros senderos y nos obliga a pensar en un supuesto estado de equilibrio propio e intrínseco del sistema social. Con las máximas de que ningún organismo atenta contra sí mismo y que todo sistema tiende a equilibrarse, creemos que todos los elementos y partes del sistema deben estar integrados de manera que evite las irregularidades que se puedan producir en su interior y que de surgir, es necesario regularlo para evitar el colapso del sistema.

Para Radcliffe-Brown, cada elemento en la vida de una comunidad tiene su función específica, sin embargo, en Durkheim "la función no ha de determinar la causa pero si la forma". Cierto esto, si la función y la forman están recíprocamente determinadas y la función no depende de la historia, es decir: del tiempo. Entonces la función está determinada socialmente y tenemos que admitir otro elemento para justificarlo. En esto nos encontramos con las dificultades que enfrenta la teoría funcionalista en general, y especialmente con Radcliffe-Brown cuando al no tomar en cuenta la constante tiempo, se tropieza con el problema del cambio y la evolución, pues a saber: los animales no cambian; pero las sociedades si, y estas no permanecen estáticas en el tiempo, no hay por así decirlo: una sociedad instantánea sin historia ni pasado.

Las dificultades que enfrenta el funcionalismo frente a los problemas antes expuestos parecen determinar definitivamente su efectividad y su alcance. Del mismo modo, al no poder justificar la ausencia del tiempo y sus efectos en el cambio o evolución de la sociedad, la teoría funcionalista queda sumergida en un análisis sincrónico donde las relaciones entre entidades que tienen como tarea justificar su funcionamiento aparecen como una contradicción in adyecto para Radcliffe-Brown. Sin embargo; esta dificultad parece tomar otras dimensiones en el pensamiento de Malinowki, quien al tratar de extender el concepto de función en Radcliffe-Brown trata de llevarlo al campo de las necesidades biológicas y el bienestar mental de los individuos. Al mismo tiempo, intenta desviar su planteamiento inicial para darle una connotación cultural que lo sumerge de lleno en un psicologismo que pretende explicar las expresiones culturales por una coherencia orgánica determinada biológicamente por expresiones de necesidad.

Malinowki arremete contra la historia al decir que ésta es pura especulación, y al parecer, lo hace porque en ella encuentra la variable tiempo, la piedra en el zapato de la teoría funcionalista, la misma variable que priva su efectividad a un terreno muy limitado y cuestionado constantemente.

Malinowki intenta explicar la cultura por medios-fines y por la razón teleológica donde no diferencia lo individual de lo personal, además de forjar un individualismo poco social, presenta junto con ellos una especie de magia donde los elementos aparecen sin saberse a ciencia cierta sobre su origen. Las teorías de Malinowki vienen además cargadas de una cientificidad basada en la comparación, la verificación empírica, el entendimiento de la cultura como proceso y por un psicologismo impresionante. En las palabras de Durkheim tenemos una critica, cuando concreta la máxima de que lo social debe ser explicado sólo por lo social. "Siempre que se intente explicar un fenómeno social por una causa psicológica, tenga la seguridad que es falsa."1895(6)

En "Introducción a la sociología" 1973. Grenn y Jhons parecen ser más concluyentes con las diferencias entre Durkheim, Radcliffe-Brown y Malinowki, arguyendo en contra de ellos una crítica que se refiere no sólo a un organicismo previo, sino también a la transpolación de elementos de la sociedad primitiva para explicar la sociedad moderna, puesto que los estudios de estos tres exponentes se realizaron sobre sociedades primitivas.

Para 1957 Robert K Merton emprende en su libro: "Social Theory and Social Structure" la tarea de codificar los conceptos y problemas inherentes al análisis funcional. Sobre sus elementos a los que atribuye funciones, esgrime que estos han de ser reiterativos y darse según un patrón (papeles) normas y conductas objetivas que sólo pueden llamarse "funciones", evitando los conceptos que pretenden señalar "propósitos conscientes". Merton resume algunas tipologías y alude a las funciones manifiestas y las funciones latentes que se presentan simultáneamente.

Con las teorías de Merton, el elemento tiempo parece desvanecerse de lo social para comenzar un una existencia en otra dimensión. La idea parece concretarse mejor con Talcott Parsons 1953, cuando advierte de cuatro exigencias funcionales (AGIL) relacionadas con el mantenimiento del sistema, que trata a nuestro modo de ver, de contener cualquier indicio de cambio en la sociedad (7), liquidando por razón política la posibilidad de safarse de un concepto de sociedad acabado e inerte, para asumir una más real donde se tome en cuenta la variable tiempo y sus consecuencia inexorables en la historia y evolución del mundo social.

Como hemos expresado antes, el éxito práctico del funcionalismo está determinado por la ausencia del tiempo dentro de su lógica interna. Por esta debilidad, el funcionalismo ha proporcionado muchos hechos a explicar desde el punto sociopsicológico, abarcando aptitudes y valores propios de un contexto social estructural que nos facilita la comprensión de la realidad más que una explicación de ésta. Su uso en la actualidad se limita al estudio de las formas y las funciones en las llamadas "instituciones totales" (8) donde el sistema de papeles y las normas están bien definidos funcionalmente y no como en el caso de las sociedades completas donde las funciones son difusas y hasta disfuncionales en ocasiones. Aunado a esto, afirmamos también que el enfoque funcionalista contiene intrínsico un utilitarismo característico de las visiones economicistas donde se trata de ajustar todo a una rentabilidad del sistema, el cual omite intencionalmente la posibilidad de cambiar de una sociedad a otra.

Para concluir, decimos entonces que la variable tiempo no es tomada en consideración dentro del funcionalismo, y que este pequeño detalle representa un dilema de la teoría social que aunque no la liquida del todo, deja una brecha grande que permite la disensión y dudad de su veracidad. Mas aún, la causa eficiente deja razones materiales para asumir como axioma que el cambio en la sociedad en una constante irremisible, y que las limitaciones o el sesgo funcionalista ha de ser manejado con prudencia para poder sacar algo beneficioso con su práctica que queda limitada a un sincronismo acabado y congelado por la mente del investigador.

Ricardo Pérez
Sociólogo, Universidad Central de Venezuela

CONTENIDOS:


1. La contribución de los clásicos a la delimitación del problema fundamental de la sociología. ¿Cómo es posible el orden social? Marx, Durkheim, Weber y Simmel.

2. Las teorías sociológicas sobre la sociabilidad fundada en el análisis del "mundo de la vida cotidiana", el simbolismo y la cultura. Fenomenología y acción comunicativa.

3. Pierre Bourdieu, marco global-el constructivismo estructuralista. Bourdieu y la teoría sociológica clásica. Reproducción cultural y legitimación. Los conceptos de habitus, campo social, espacio, clase social. La dinámica social. Bourdieu contra la política de despolitización (movimientos sociales).

4. Anthony Giddens. Teoría de la estructuración. La reconstrucción de la sociedad en un mundo de procesos de cambio. La naturaleza del mundo "desbocado". La tercera vía o la renovación de la social democracia.

5. Manuel Castells. La sociedad red. Repercusiones de la revolución de la tecnología de la información: la economía informacional y el proceso de globalización, la empresa red, la transformación en el trabajo y en el empleo, la cultura de la virtualidad real. Movimientos sociales.